EL SOL DEL MEMBRILLO DE CONCHA MORALES


El sol del membrillo
allá por setiembre
doraba tu cara en el mediodía.
Desde tu fortaleza siempre luchaste
eficaz y solidaria porque la costumbre
no jugara a los tuyos
una mala pasada.
La tarde que saliste por la puerta grande
(las abuelas también salen
por la puerta grande de la vida)
ibas vestida de templanza y oro
para no faltar a tu palabra
fiel y libre como los gatos que
giran alrededor del sol.

Normalmente esta entrada de los Domingos es una poesía , pero hoy me apetecía hacer algo diferente, ya que es la reseña  de un libro de poesía. Antes de nada quiero confesaros que nunca he hecho una reseña sobre un poemario. Ni siquiera y como ya he dicho en alguna ocasión, entiendo de poesía, no sé como se han de hacer las rimas, no sé nada de ritmo, ni de métrica…Lo único que sé, es que me gusta: si me conmueve, si me emociona, si me hace estremecer, o como decimos aquí: “se me ponen los pelos de punta”
Y hoy me he atrevido a hacer esta reseña, por que el poemario que os traigo me ha hecho sentir todo eso.

                                       pan con
Título: A la hora del pan con chocolate


Autora: Concha Morales


Editorial: Corona del Sur


Páginas: 30


Lo primero que me impactó cuando llegó el libro a mis manos, fue su portada. Donde vemos una fotografía en sepia. Una como casi todos tenemos guardada por algún rincón de nuestra casa de algún antepasado nuestro. En este caso es de la abuela de la autora ya que este poemario está dedicado a ella, a Jacinta.
“La abuela siempre me sonríe
desde su infinita sabiduría.”
Ya antes de empezar a leerlo, intuyes que está lleno de vivencias de infancia, de sentimientos recién descubiertos. Sentimientos y recuerdos que al lector nos devuelve al pasado. A un pasado  tan semejante como el de la autora y tan cercano aun… Aunque es un pasado que no llega a ser pasado, convive con nosotros en el tiempo, y en la emoción que nos sacude cuando  leemos los poemas, ya que muchas de estas situaciones están demasiado cercanas a nosotros, son demasiado similares a las propias.
Son veinte poemas escritos con un lenguaje cercano, usado para que todos nos sintamos partícipes y lo consigue. En ellos  la autora interviene como observadora, como narradora y participante, sentada al calor del brasero de la mesa camilla  y siempre, con su pan con chocolate en una mano  y un lápiz en la otra.
Este libro llegó a mis manos con una dedicatoria muy especial y como no podía ser de otra manera, muy poética,  de parte de Concha. Lo recibí con mucho cariño y en un momento muy especial para mi.
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Ya sabéis que Concha es nuestra querida compañera bloguera del blog Desde Vallekas. Gracias Concha por ser como eres.





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